La primera revista digital del Motor.


https://www.motorcanario.com/articulos/index.asp?id=14303

Mercado - Apasionante época la que vive el sector del automóvil.
El curioso caso del coche eléctrico.
Como le ocurriera al protagonista de la película de David Fincher “El curioso caso de Benjamin Button”, los vehículos eléctricos me hacen pensar en un envejecimiento inverso, en el que a medida que pasan los años sus prestaciones aumentan, en lugar de disminuir. Me explico.

 Juan José Llanos (MotorCanario.com) - Publicado el 04/febrero/10
    Imprimir noticia.   Enviar noticia por correo electrnico.  

 Vehículo eléctrico del año 1899 que ya alcanzaba los 100 km/h. 

En la película cuyo protagonista está interpretado por Brad Pitt, Benjamin Button nace con el cuerpo de una persona de 80 años y con el paso del tiempo va rejuveneciendo. Algo similar podría ocurrir con los automóviles eléctricos en un futuro, incluyendo los que se pondrán a la venta en unos meses. El principal hándicap de esta tecnología ha residido históricamente en la forma de almacenar la suficiente cantidad de energía como para proporcionar potencia durante un tiempo relativamente largo. Es decir, las baterías. Pero esto cambiará, sí o sí, en un futuro más o menos inmediato.

Hace muchos años que los motores eléctricos han dejado de tener secretos, tanto que incluso esta tecnología es anterior a la del motor de combustión interna. Los primeros experimentos y soluciones reales datan de la tercera década del siglo XIX, en torno al año 1835. Durante cierto tiempo, el vehículo eléctrico era la única opción disponible junto a los de vapor, llegando a ser incluso la opción “de lujo” en un mercado emergente de “sucia y peligrosa” energía fósil.

Se cree que la producción en cadena del Ford T así como el increíble avance tecnológico que supuso el arranque eléctrico por parte de Cadillac en 1913, iniciaron el fin del vehículo eléctrico, que terminó desapareciendo del mercado en la década de los treinta a favor de la vertiginosa evolución de los coches de combustión.

Ochenta años después, es obvio que los coches de gasolina y gasoil han evolucionado de forma considerable en todos los aspectos: fiabilidad, consumo (emisiones), prestaciones, etc. Mientras, muchos sistemas de transporte y prácticamente el 100% de las soluciones a gran escala se basan en sistemas eléctricos. Sin ir más lejos, nadie se plantea siquiera la posibilidad que el tranvía que a diario utilizan miles de tinerfeños para recorridos interurbanos pudiera funcionar con un motor de combustión. Sin embargo, no ha habido evolución desde la década de los treinta en los sistemas de propulsión eléctrica aplicada al automóvil… o casi.

Recuerdo cómo a principios de la la década pasada Toyota tenía que “inventar” mil estrategias para justificar la puesta de largo en el mercado de un vehículo como el Prius, quedándoseme grabada una afirmación de D. Ángel Ferrera (presidente de Toyota Canarias) durante la presentación en el Auditorio de Tenerife de un lujoso modelo de Lexus hace unos cinco años, en la que aseguraba que “Toyota y su tecnología híbrida no es la solución definitiva, pero sí el primer paso hacia un futuro de cero emisiones”. El tiempo les ha dado la razón, indudablemente.

Personalmente, no he duda al afirmar que el Toyota Prius ha sido el coche de la primera década del siglo XXI, como auténtico y original precursor del movimiento ecológico que ahora todo el sector se apresura en incorporar.

Y lo mejor está por llegar, sin duda. Retomo el motivo de este artículo respecto al “curioso caso del coche eléctrico”, haciendo alusión a la capacidad actual de los acumuladores de energía (las baterías). Tanto el Prius como el resto de interpretaciones del concepto híbrido que ahora mismo se encuentran en el mercado, emplean la tecnología “Ni-MH” o níquel-hidruro metálico, una forma más eficaz de almacenamiento y servicio de energía que las vetustas de Plomo o níquel-cadmio, pero menos que la última generación de baterías “Li-ion” o de iones de litio. Éstas últimas tienen una casi nula tendencia al efecto memoria y una capacidad de almacenamiento ligeramente superior.

Y digo yo… ¿quién nos dice que en breve se presenten nuevas tecnologías que mejoren sustancialmente las prestaciones de las baterías? La evolución de las pilas de combustible (hidrógeno) me hace pensar en positivo en el futuro inmediato y, ¿por qué no? en poder “actualizar” mi próximo vehículo eléctrico a una evolución de la batería que aumente la autonomía un 300% y la potencia suministrada otro tanto.

“Apasionante época”, no encuentro otra forma de definir lo que se nos avecina en el sector en materia de novedades. Vuelvo a hacer referencia a la misma marca, Toyota, culpable de ser la que mayor experiencia acumula y fuente de inspiración para el resto. Ésta asegura que en diez años todos sus modelos tendrán una versión híbrida, resultando ser el paso más seguro hacia un futuro plenamente eléctrico. Es decir, que mientras otras marcas buscarán el rumbo a seguir lanzando al mercado modelos eléctricos poco operativos o con formas de energía sin consolidar, Toyota implementará de forma gradual las mejoras en materia eléctrica a medida que vaya lanzando productos. Poco a poco, los modelos de la firma nipona irán cambiando el peso de cada sistema de propulsión en el movimiento del vehículo, de los actuales 10-15% eléctrico y 85-90% combustión, a niveles inversos.

Por tanto, nada mejor que pensar en un futuro eléctrico de innegables ventajas en todos las facetas: fiabilidad, prestaciones, coste y, de nuevo, fiabilidad. Ah, se me olvidaba: y de cero emisiones.

Prohibida la reproduccin total o parcial sin el consentimiento expreso y por escrito del medio.
Copyright 2001-2018, MotorCanario.com - Marca registrada